Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atrapa la luz que ladra en la alcoba
despierta de albores y madrugadas
apostada en el filo de tu almohada
como ardiente hoguera que de su fuego abrasa
En la cómoda guardo nuestros anhelos
que cada noche retumban en aquellos sueños
y se acaban las horas de los ancestros
abrazando los tientos de aquellos juegos
Ampara la noche los plenos deseos
de suaves caricias, salinos sudores
el glauco torrente de los entrevelos
arrojan glaciares sobre los avernos
Y Freud se agazapa bajo los linajes
en su arrogante actitud de erudito desnudo
mientras asusta encontrarse a un costado
la silueta ausente de tu recuerdo
despierta de albores y madrugadas
apostada en el filo de tu almohada
como ardiente hoguera que de su fuego abrasa
En la cómoda guardo nuestros anhelos
que cada noche retumban en aquellos sueños
y se acaban las horas de los ancestros
abrazando los tientos de aquellos juegos
Ampara la noche los plenos deseos
de suaves caricias, salinos sudores
el glauco torrente de los entrevelos
arrojan glaciares sobre los avernos
Y Freud se agazapa bajo los linajes
en su arrogante actitud de erudito desnudo
mientras asusta encontrarse a un costado
la silueta ausente de tu recuerdo
::
::.