viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
ANHELOS DE UN REO FELIZ
Anoche, cuando alzabas tus ojos a las estrellas,
se agolpaban para atrapar tu mirada.
Enciendo un cigarrillo, todavía en la cama ;
un terso hombro tuyo me acaricia inconsciente la barbilla
mientras yo miro a través de la ventana,
al cielo teñirse de día y desteñirse del naranja natalicio.
Los domingos estamos hasta las tres de la tarde,
rozándonos la piel suavemente uno contra el otro
para satisfacer nuestra sensibilidad.
El idilio no comenzó nunca,
estuvo pululando en nosotros mismos.
No sabíamos si saber, premonizar, comprender,
o simplemente vivirlo, gozarlo, hundirnos en él,
y flotar después en el viento
impregnados de felicidad o algo así.
El tiempo juega a nuestro favor;
te amo, ... perenne, ...
Se crecerá eternizando cada imagen bella
que se nos cruce ante el corazón.
Dime viento, nómada de alas grises,
que su voz es vino blanco,
embriagador suave de las realidades crudas.
El grito anaranjado de la aurora nueva
nos sorprenderá juntos para siempre.
Anoche, cuando alzabas tus ojos a las estrellas,
se agolpaban para atrapar tu mirada.
Enciendo un cigarrillo, todavía en la cama ;
un terso hombro tuyo me acaricia inconsciente la barbilla
mientras yo miro a través de la ventana,
al cielo teñirse de día y desteñirse del naranja natalicio.
Los domingos estamos hasta las tres de la tarde,
rozándonos la piel suavemente uno contra el otro
para satisfacer nuestra sensibilidad.
El idilio no comenzó nunca,
estuvo pululando en nosotros mismos.
No sabíamos si saber, premonizar, comprender,
o simplemente vivirlo, gozarlo, hundirnos en él,
y flotar después en el viento
impregnados de felicidad o algo así.
El tiempo juega a nuestro favor;
te amo, ... perenne, ...
Se crecerá eternizando cada imagen bella
que se nos cruce ante el corazón.
Dime viento, nómada de alas grises,
que su voz es vino blanco,
embriagador suave de las realidades crudas.
El grito anaranjado de la aurora nueva
nos sorprenderá juntos para siempre.