Diego Garrido
Poeta recién llegado
Recuerdo aquella tarde....
soleada y a la vez templada,
en la que una vez
te declare mis palabras.
Recuerdo cada una de ellas,
admiraba tu templanza
y tu manera de sonreir,
todo eso era un regalo para mi.
Te ofreci un amor inigualable
libre de reglas y compromisos
mas divertido que trivial
que solo se basaba en la felicidad.
Ese día....
rechazaste mi oferta
y solo tuve que aceptar,
anhelando el que algún día
regresara ese quizás.
Ha pasado ya un tiempo
y no sé ni como actuar,
a la vez te sigo viendo,
esperando hasta el final.
Ahora tengo un nuevo anhelo:
te seguiré hasta el final
como novio
o como amigo
amainando mis sentidos
para volver una vez mas
a pedirte ser conmigo
uno en la oscuridad.
soleada y a la vez templada,
en la que una vez
te declare mis palabras.
Recuerdo cada una de ellas,
admiraba tu templanza
y tu manera de sonreir,
todo eso era un regalo para mi.
Te ofreci un amor inigualable
libre de reglas y compromisos
mas divertido que trivial
que solo se basaba en la felicidad.
Ese día....
rechazaste mi oferta
y solo tuve que aceptar,
anhelando el que algún día
regresara ese quizás.
Ha pasado ya un tiempo
y no sé ni como actuar,
a la vez te sigo viendo,
esperando hasta el final.
Ahora tengo un nuevo anhelo:
te seguiré hasta el final
como novio
o como amigo
amainando mis sentidos
para volver una vez mas
a pedirte ser conmigo
uno en la oscuridad.