Anima que vaga…
La vejez consume ese trasnochador encanto,
canción añeja como vereda con obstáculos,
desparramadas quedan dignas emociones…
Admiro la fortaleza, esa firme repisa,
no caben esos libros, ni dalias, ni violetas;
han marchitado las azucenas en sombra…
Allí abismo agua pura, sustento de vida,
surgió el espíritu en una estructura oxidada,
cerro marrón bajando celoso por la noche,
oculta la superstición de un negro gato…
Cruzando aquel camino de astros luz y poemas;
quedó un escaño vacío esperándome dispuesto,
a que me aposentara en camino de los versos
decidiendo soñar con fantasmas y locuras.
Ramiro Deladanza
Última edición:
::