darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Palpitan las vísceras del amor,
toma forma en la ingravidez del celaje
de tus cejas,
la belleza se personifica,
se transfigura en lo absoluto,
en la metafísica de lo real;
tiene ánima.
Solubles suspiros caminan con la gracia
de una cicatriz en la frente.
El brillo de tu cabellera inmóvil,
tus ojos en el gemido del éter.
El claustrofóbico devenir
de sentimientos que viajan al distrito
de los recuerdos.
Eres como el acento sutil del céfiro
que besa mi rostro,
extrañando la piel de un día inasible,
acariciando y abrazando el instante
de volver a ver el contorno del olvido.
Jugando con la timidez y con la ansiedad
de llevarme en la memoria la imagen
de un espacio latente
y de un corazón latiendo en su propio clamor.
¡No deseo volverte a ver,
siento aversión por el amor!