iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu fisonomía de animal alerta
se quedó pendiente en cada visión que me dio la madrugada,
perdona si a veces dejo la tristeza viendo la televisión
y me fugo con mis múltiples alucinaciones,
tú sabes cuales, las que me tiñeron las pupilas de un horror
insospechado a otra vez entregarme.
Harta de usar el alma y obtener nada,
mirar horizontes que no hablan, con ojos desvaídos
y latidos lentos de un coma emocional,
hurgando dentro de huecos corporales, y extensiones de carne
para ver si encuentro un poco de olvido sabor de sexo,
de lenguas que no pararán de lamer, en silencio,
pues las palabras me han sobrado como para meterlas en sobres
y dejarlas que se llenen de moho, solas, lamentándose.
No volveré a hablar, me estorba el lenguaje verbal,
me quedo con el físico y su entendimiento.
Miente igual, pero al menos me da horas donde no expreso nada
que no sea placer
o dolor
conjugado de sonidos ininteligibles y certeros.
Perdona si a veces pongo los recuerdos en formol y los dejo
junto al feto en un vaso de precipitados, coloreado de azul,
y salgo a beberme litros de horas etílicas
a ver si olvido tus ojos de serpiente onírica
y obtengo por fin la imprecisión de saber la hora de mi muerte.