Oona
Poeta recién llegado
En la tarde el horizonte
con su boca de coyote clama,
chispas vuelan de sus fauces,
entre nubarrones oscuros,
la noche apenas comienza.
Los animales de la noche
han salido en persecución,
corren de aquí para allá olfateando,
como si buscarán todos lo mismo,
excitados en su búsqueda
parecieran estar poseídos
por el mismísimo Satanás.
Se levanta entre todos una pulga
y erguida voltea hacia la luna
dando un salto de 300 metros,
mientras tanto todo se detiene,
pero nadie la observa
a nadie parece importarle,
pero es así, ya ha acontecido,
y los animales aún tienen hambre.
Suena en la penumbra el animal cansado, grita por el estigma
que la tarde hizo a su frente,
en persecución aleatoria
los animales han salido tras de él,
siempre salen en busca de alguien,
su aroma los atrae
y son uno en su búsqueda;
babean visualizando su carne tierna.
Jamás la naturaleza será sentimentalista ¡Jamás!
Ante su presencia implacable
jamás supliques.
con su boca de coyote clama,
chispas vuelan de sus fauces,
entre nubarrones oscuros,
la noche apenas comienza.
Los animales de la noche
han salido en persecución,
corren de aquí para allá olfateando,
como si buscarán todos lo mismo,
excitados en su búsqueda
parecieran estar poseídos
por el mismísimo Satanás.
Se levanta entre todos una pulga
y erguida voltea hacia la luna
dando un salto de 300 metros,
mientras tanto todo se detiene,
pero nadie la observa
a nadie parece importarle,
pero es así, ya ha acontecido,
y los animales aún tienen hambre.
Suena en la penumbra el animal cansado, grita por el estigma
que la tarde hizo a su frente,
en persecución aleatoria
los animales han salido tras de él,
siempre salen en busca de alguien,
su aroma los atrae
y son uno en su búsqueda;
babean visualizando su carne tierna.
Jamás la naturaleza será sentimentalista ¡Jamás!
Ante su presencia implacable
jamás supliques.
Última edición: