Max Libérum
Poeta recién llegado
Cada fragmento de tu recuerdo
fue almacenándose en mi:
Ojo por ojo.
Diente por diente.
Brazo por brazo.
Pierna por pierna.
Dando vida así
a un animal impenetrable
en las entrañas de mi cuerpo.
Animal que al verte
toca el tambor entre mis costillas
-lo que algunos llaman corazón-
descontroladamente
a un ritmo que va acelerando
y agrietando
cada uno de mis tímpanos,
dejando mi rostro pálido
y mis piernas temblando.
Hasta que volteo
para no mirarte
y para que no mires:
como vomito
para intentar sacarlo de mi.
No puedo entender
como algunos hombres
adoran a este animal espantoso
que susurra cosas terribles
que a simple vista
pueden sonar hermosas.
Este animal incontrolable
al que todos llaman ''Amor''.