Anna Sophie

Isidro Dichter

Poeta recién llegado
Me viste y te fuiste de improviso y tan de pronto;
pez que te burlaste de mi anzuelo orgulloso,

dejando una estela de lacrimosas pleamares
que anegaban mis manos vacías y frustradas.

Huertos desolados me has dado en primavera,
mi cosecha agostada por tus ojos celestes;

y me has recordado hoy con sinceridad cruel
que más no soy que quien soy en realidad,

que ante ti soy un homúnculo, una mera sombra,
y que lo mío es el sueño, la ilusión, no la vivencia;

que un regalo tan hermoso como lo eres tú
es un cometa en mi cielo, imposible de alcanzar;

una rara flor alpina en mis altas lejanías,
algo bello, para adorar, atesorar y no tocar.

Eres sol crepuscular que torpemente aja mi mano
al buscarte entre las aguas luminosas de un lago,

eres eso y tanto más, y yo soy yo, y nada más,
y me mata la verdad de este jerárquico destino.

Me has cruzado tan de pronto por el camino
que no tuve tiempo de tallarte para mí;

tu perfección orgullosa me llenó de pánico,
y mi corazón, hecho vulgo incrédulo,

no ha sabido comprenderte y te resiente,
mis ojos todavía te culpan, deslumbrados por ti.

Has llegado tan de pronto que no advertí
el robo descarado que hacías en mis adentros,

haciendo estragos en mis ciudades y mis templos
y demostrándome que el único gran fracaso

que he vivido en tanta vida y tantos años
ha sido dejar que pasaras de largo.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba