joanmoypra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Agonizando esta un año
y otro nuevo se avecina,
depende de cómo llegue
veremos en qué termina.
Empieza con una crisis
que nadie puede atajar,
y una herencia envenenada
difícil de cuantificar,
y menos en un País donde
la mentira es lo normal.
No somos ni electricistas
ni ingenieros de caminos,
aquí solo hacemos puentes
y buscamos un enchufe,
que nos prepara algún amigo,
para vivir de los impuestos
que pagan nuestros vecinos.
Por eso me temo mucho
que en el año que se acerca,
el tener que trabajar para muchos
empezara con gresca,
la subvención para algunos
es señal de picaresca.
Y es que como dice el refrán
que es ejemplo y tradición,
¡cuando me das lo que quiero
me porto como un cordero!,
y como luego añado yo:
más, cuando no me lo das,
me convierto en animal.
Recibamos al nuevo año
como siempre lo recibimos,
brindando con alegría con
una copa de vino y las uvas
con cuidado y al tomarlas, despacito.
Para el año que se muere
que se lleve los despojos,
de todos aquellos seres que
nos echaron mal de ojo,
junto a otros que dejaron
nuestra Patria hecha un rastrojo.
Y ¡Año nuevo estrenado,
el que termino, ¡olvidado!
Y este cuento se ha acabado.
Joanmoypra/Diciembre/2011
sancholanza.blogspot.com
y otro nuevo se avecina,
depende de cómo llegue
veremos en qué termina.
Empieza con una crisis
que nadie puede atajar,
y una herencia envenenada
difícil de cuantificar,
y menos en un País donde
la mentira es lo normal.
No somos ni electricistas
ni ingenieros de caminos,
aquí solo hacemos puentes
y buscamos un enchufe,
que nos prepara algún amigo,
para vivir de los impuestos
que pagan nuestros vecinos.
Por eso me temo mucho
que en el año que se acerca,
el tener que trabajar para muchos
empezara con gresca,
la subvención para algunos
es señal de picaresca.
Y es que como dice el refrán
que es ejemplo y tradición,
¡cuando me das lo que quiero
me porto como un cordero!,
y como luego añado yo:
más, cuando no me lo das,
me convierto en animal.
Recibamos al nuevo año
como siempre lo recibimos,
brindando con alegría con
una copa de vino y las uvas
con cuidado y al tomarlas, despacito.
Para el año que se muere
que se lleve los despojos,
de todos aquellos seres que
nos echaron mal de ojo,
junto a otros que dejaron
nuestra Patria hecha un rastrojo.
Y ¡Año nuevo estrenado,
el que termino, ¡olvidado!
Y este cuento se ha acabado.
Joanmoypra/Diciembre/2011
sancholanza.blogspot.com