Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para qué quiero mentir si de nada me sirve
cada vez que no estás la vida no existe,
todavía siento a veces,
la soledad cuando no estás.
Más que antes necesito verte,
darte un momento para amar,
pero cuando no puedo verte
ese momento
es una eternidad.
Es tan frío, es tan austero,
es un camino sin final.
Anoche suspirando soñé
que tú me despertabas al calor de tu piel,
que tus brazos abiertos
me protegían de la hiel,
que mi cuarto vacío se llenaba de calor,
a la espera de una brazo,
a la espera de verte otra vez,
como remedio para el daño
que me da el no poder verte.
Anoche suspirando soñé
que tus labios de ángel me besaban otra vez,
que me llamabas a casa
para decirme querido, me hace tanto daño
que lejos estés,
que necesito verte, que necesito hablarte
que te quiero cerca
para aplacar la soledad.
Que mi soledad, linda, es no tenerte
para mirarte un segundo
nada más
que la soledad llega a su muerte
cuando cerca de mí estás.
Anoche suspirando soñé
que me dabas un beso y me decías
te quiero de verdad
que yo te juraba amor eterno
y tú me lo aceptabas
y me jurabas amor hasta la eternidad.
Anoche suspirando soñé
que entrabas por mi ventana
y me quitabas la sed,
que tus ojos de princesa
no me dejaban de ver
y que mi cuerpo amordazado,
se sentía tan bien.
Anoche suspirando soñé
que yo decía tu nombre al cielo
y en tus sueños
tú decías el mío también.
cada vez que no estás la vida no existe,
todavía siento a veces,
la soledad cuando no estás.
Más que antes necesito verte,
darte un momento para amar,
pero cuando no puedo verte
ese momento
es una eternidad.
Es tan frío, es tan austero,
es un camino sin final.
Anoche suspirando soñé
que tú me despertabas al calor de tu piel,
que tus brazos abiertos
me protegían de la hiel,
que mi cuarto vacío se llenaba de calor,
a la espera de una brazo,
a la espera de verte otra vez,
como remedio para el daño
que me da el no poder verte.
Anoche suspirando soñé
que tus labios de ángel me besaban otra vez,
que me llamabas a casa
para decirme querido, me hace tanto daño
que lejos estés,
que necesito verte, que necesito hablarte
que te quiero cerca
para aplacar la soledad.
Que mi soledad, linda, es no tenerte
para mirarte un segundo
nada más
que la soledad llega a su muerte
cuando cerca de mí estás.
Anoche suspirando soñé
que me dabas un beso y me decías
te quiero de verdad
que yo te juraba amor eterno
y tú me lo aceptabas
y me jurabas amor hasta la eternidad.
Anoche suspirando soñé
que entrabas por mi ventana
y me quitabas la sed,
que tus ojos de princesa
no me dejaban de ver
y que mi cuerpo amordazado,
se sentía tan bien.
Anoche suspirando soñé
que yo decía tu nombre al cielo
y en tus sueños
tú decías el mío también.