errante xilos
Poeta recién llegado
En las escaleras hacia el valle infernal,
encontré una flor de color rojo,
casi carmesí;
la vi, la amé,
la dispuse en mi memoria y en mi corazón,
como se dispone del aire
para respirar, para vivir...
Envuelto en mi sangre,
el charco que se alimenta de este color,
refleja la vida que ha vivido este ser,
el ser que muere con mi nombre,
que ya no vive en él...
La rosa se agranda
en lo poco que queda de este existir,
me envuelve,
me regala su firmeza,
su intenso ardor...
Sus espinas lastiman mi memoria,
pero ese aroma es tal
que ya no importa...
Soy su propiedad...
Ella es el sentimiento,
es la joya,
la belleza sin ilusión...
Muero,
pero la vida es eterna...
Vivo, viendo la vida intacta...
Muero, viendo la muerte morir...
Somos paz...
encontré una flor de color rojo,
casi carmesí;
la vi, la amé,
la dispuse en mi memoria y en mi corazón,
como se dispone del aire
para respirar, para vivir...
Envuelto en mi sangre,
el charco que se alimenta de este color,
refleja la vida que ha vivido este ser,
el ser que muere con mi nombre,
que ya no vive en él...
La rosa se agranda
en lo poco que queda de este existir,
me envuelve,
me regala su firmeza,
su intenso ardor...
Sus espinas lastiman mi memoria,
pero ese aroma es tal
que ya no importa...
Soy su propiedad...
Ella es el sentimiento,
es la joya,
la belleza sin ilusión...
Muero,
pero la vida es eterna...
Vivo, viendo la vida intacta...
Muero, viendo la muerte morir...
Somos paz...
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