Alfret
Poeta recién llegado
El amanecer llega
entre lóbrego y turbio,
la voz alzada en llaga
ante fusiles y verdugos,
las manos en paren par
los brazos extendidos,
ante las frías falanges
que atan los gatillos;
en el paréntesis silencioso
tan solo un soplo, un latido...
y el sonido metálico
del percutor contra el casquillo.
Y levanto la mirada
con rodillas marcadas
hambrienta de libertad,
la boca apretada
escapándose silabas
con sabor a sal,
las manos empapadas en gritos
cobijadas en húmedas mejillas,
sin color ante la fácil muerte
la difícil vida.
entre lóbrego y turbio,
la voz alzada en llaga
ante fusiles y verdugos,
las manos en paren par
los brazos extendidos,
ante las frías falanges
que atan los gatillos;
en el paréntesis silencioso
tan solo un soplo, un latido...
y el sonido metálico
del percutor contra el casquillo.
Y levanto la mirada
con rodillas marcadas
hambrienta de libertad,
la boca apretada
escapándose silabas
con sabor a sal,
las manos empapadas en gritos
cobijadas en húmedas mejillas,
sin color ante la fácil muerte
la difícil vida.
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