J.A.Polo
Poeta fiel al portal
En el tumultuoso temblor de las hojas otoñales,
bajo los cascabeleos que remueve el llanto del cielo,
en la bravía oleada de la fuerza de los mares,
entre los corazones teñidos de negro duelo,
¡ahí está mi voz!
Temblorosa y esquiva, pensante y dolorida,
cansada y complaciente, con piedad y sin amor,
refugiada de un sincero beso que llenó de alquitrán
un alma fehaciente que liberó un eterno fervor.
¡ahí está mi voz!
En la cúspide vigorosa de la conciencia del extraño,
en el pensamiento, mayordomo de los recuerdos,
entre los árboles del pecado, testigos de deseos,
en la mente ausente de la diosa del engaño,
¡ahí está mi voz!
Alborotada entre semillas no germinadas
en las farsas nocturnas del do re mi fa so la si,
con piedad en una mano y en la otra vago amor,
callada para no envidiar, para no sugerir,
¡ahí está mi voz!
bajo los cascabeleos que remueve el llanto del cielo,
en la bravía oleada de la fuerza de los mares,
entre los corazones teñidos de negro duelo,
¡ahí está mi voz!
Temblorosa y esquiva, pensante y dolorida,
cansada y complaciente, con piedad y sin amor,
refugiada de un sincero beso que llenó de alquitrán
un alma fehaciente que liberó un eterno fervor.
¡ahí está mi voz!
En la cúspide vigorosa de la conciencia del extraño,
en el pensamiento, mayordomo de los recuerdos,
entre los árboles del pecado, testigos de deseos,
en la mente ausente de la diosa del engaño,
¡ahí está mi voz!
Alborotada entre semillas no germinadas
en las farsas nocturnas del do re mi fa so la si,
con piedad en una mano y en la otra vago amor,
callada para no envidiar, para no sugerir,
¡ahí está mi voz!
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