Alex Courant
Poeta adicto al portal
Añorando tus besos en mi boca,
vengo y voy por las tardes en la arena,
y ni en el mar ni en la ola se serena
este indócil clamor que en mí se aboca.
Débil es el sol, frágil es la roca,
ante la dulce miel que me condena
y hasta la mustia vida me es ajena
cuando no es tu panal el que me evoca.
Cuando te vi mujer quedé perdido,
lo demás se perdió en la lontananza,
y no hay noche o albor en que no cese
en recordarme, fuerte y aguerrido,
que lo último que muere es la esperanza
y pueda ser yo el hombre que te bese.
*
vengo y voy por las tardes en la arena,
y ni en el mar ni en la ola se serena
este indócil clamor que en mí se aboca.
Débil es el sol, frágil es la roca,
ante la dulce miel que me condena
y hasta la mustia vida me es ajena
cuando no es tu panal el que me evoca.
Cuando te vi mujer quedé perdido,
lo demás se perdió en la lontananza,
y no hay noche o albor en que no cese
en recordarme, fuerte y aguerrido,
que lo último que muere es la esperanza
y pueda ser yo el hombre que te bese.
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