Añorándote…
Velaré tu sueño, mi bienamada,
hasta que mis pestañas sean quemadas
por espadas pesadas de penumbra y cansancio;
armas letales que tienen peso de acero y caen,
sobre débiles parpados… Sin resistir,
admitiendo el sueño y la velocidad de la luz
que me lleva a ti.
Esa fuerza sideral que me permite viajar,
día a día…Esa fuerza, para decirte en tu oído suavemente
¡te quiero! a través de esta ventana de cristal;
te imaginaba y te vi.… ¡Preciosa!,
cual espectro de mi alma, virtual
como danza de naranjas
y cerezos al viento.
Era ya el crepúsculo cuando unos pajaritos viajaron,
arrancando de la costa, se refugiaron en la montaña
llegaba la estación fría
huían de ella…
La costa enemiga se transformó
ahora, en refugio abrigador.
Todas imágenes de vida que se convierten en poema
tu jardín crece lleno de flores… ¿Me recuerdas?
suave cae la lluvia esta noche,
alimentándonos.
Ramiro Deladanza
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