Era la ofrenda sacrificial semidesnuda,
espiga dorada de alas extendidas,
tan cerca con sus líneas corporales
para ser libaciones,
para ser penetrada por la daga
inmisericorde
en un instante
el estallido brotado de su alma irrumpió
la calma...
un pasmo
petrificada renovó vida a los dioses.
Miguel Mariscal
espiga dorada de alas extendidas,
tan cerca con sus líneas corporales
para ser libaciones,
para ser penetrada por la daga
inmisericorde
en un instante
el estallido brotado de su alma irrumpió
la calma...
un pasmo
petrificada renovó vida a los dioses.
Miguel Mariscal