camicho
Poeta asiduo al portal
Colmas los sueños con historias frustras.
Adioses repetidos
apilados sobre sacos repletos
de abrazos indelebles
en la trinchera que me refugia
de la metralla de aquellos recuerdos al acecho.
Las costras que tapizan los senderos
desangran cuando se antojan
por los espinos tupidos que los habitan,
sus manos de concertista guían a oscuras
y a su paso interpretan grises melodías.
Ese arpegio tácito que escolta la carroza fúnebre
provoca altruistas razones que abruman
el cadáver de mis pasiones,
alienándome con finos acordes
casualmente afinados.
Sobre la piel quedan islotes sin colonizar
e inquietos aguardan el molde de su cuerpo
sin erosionarse por el tiempo
para poderme cobijar.
Latidos llenan los tímpanos por intervalos,
con vociferaciones de angustia
se interrumpe el desconcierto
en tan oscuro momento.
Demandando a distancia,
me invento un credo
sin contricción presente
para irrumpir las plegarias que rezas.
Justamente el romanticismo
talla la madera más hosca.
Fácil confundir conceptos
con emociones conocidas:
Cómo perder a alguien
que nunca fue de uno.
Cómo lidiar con sensaciones
sin registro previo.
Ilusiones que se funden
con deseos,
con propósitos,
con ensueños.
Con la idea de tenerla a mi lado
casi con las manos vacías
a diferencia del principio
hoy la añoranza
de una caricia está pendiente.
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