AÑoranzas De Un Anticuario

bolívar

Poeta asiduo al portal
Todas las tardes, sin falta, llegaba
a esperar en la colina cercana,
aquella que daba frente a la casa,
a mirar en la ventana a su amada.

Sus ojos de áureas alas disponían,
sus brazos a la lejanía se abrían;
a la distancia volaba de alegría
y a su mente con rosas la atraía.

En una flor su amor la entregaba,
su pasión en misiva la expresaba,
su anhelo lo decía en su mirada,
sin palabras le ofrendaba hasta su alma.

De un poeta era su lenguaje fino,
de un pajarillo el delicado trino;
sus palabras la suavidad del nido
con la arcana dignidad del sino.

Si la fortuna esquiva le permitía
y el rostro amado en el alféizar veía,
la noche oscura para él se encendía
y a la luz de un nuevo sol amanecía.

Quien cerca de él, allí mismo estuviera,
por frío, por muerto bien lo sintiera,
como si ni alma ni espíritu tuviera
y el cuerpo en aliento se convirtiera.

Es que su trémulo ser se elevaba,
su pálido cuerpo se transparentaba,
en las dulzuras del amor se inspiraba,
y hasta su amada impoluto llegaba,…

Para él el amor era vivo sagrario,
la mujer inmaculado santuario,
el sexo un secreto, divino incensario,
la declaración un santo rosario,…

Y yo soy ahora un fiel anticuario,
que aún tiene arranques de cuaternario,
que no ha podido escribir en su diario
lo que es lo moderno, lo rutinario.
 
ROXY,
Qué emoción profunda saber que eres de
Nuestro Lindo ECUADOR,
y que nos podemos comunicar con nuestras letras.
Agradezco tus comentarios,
Tu amigo,
Bolívar.
 
bolívar;1264825 dijo:
Todas las tardes, sin falta, llegaba
a esperar en la colina cercana,
aquella que daba frente a la casa,
a mirar en la ventana a su amada.

Sus ojos de áureas alas disponían,
sus brazos a la lejanía se abrían;
a la distancia volaba de alegría
y a su mente con rosas la atraía.

En una flor su amor la entregaba,
su pasión en misiva la expresaba,
su anhelo lo decía en su mirada,
sin palabras le ofrendaba hasta su alma.

De un poeta era su lenguaje fino,
de un pajarillo el delicado trino;
sus palabras la suavidad del nido
con la arcana dignidad del sino.

Si la fortuna esquiva le permitía
y el rostro amado en el alféizar veía,
la noche oscura para él se encendía
y a la luz de un nuevo sol amanecía.

Quien cerca de él, allí mismo estuviera,
por frío, por muerto bien lo sintiera,
como si ni alma ni espíritu tuviera
y el cuerpo en aliento se convirtiera.

Es que su trémulo ser se elevaba,
su pálido cuerpo se transparentaba,
en las dulzuras del amor se inspiraba,
y hasta su amada impoluto llegaba,…

Para él el amor era vivo sagrario,
la mujer inmaculado santuario,
el sexo un secreto, divino incensario,
la declaración un santo rosario,…

Y yo soy ahora un fiel anticuario,
que aún tiene arranques de cuaternario,
que no ha podido escribir en su diario
lo que es lo moderno, lo rutinario.

Bolivar que entrega tan significativa de verdad un gran escrito el que haz logrado de verdad da placer leer y encontrar un poema asi tan culto tan amoroso tan pleno hermosa poesia poeta un placer estar aca.
 
Gracias, FRANCISCO,
significa mucho mara mí saber que has leído este poema;
me congratulan tus palabras.
Abrazos,
Bolívar.
 

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