tottiiitha_x
Poeta recién llegado
Buscando tras los rincones de mi maldito inconciente
millones de figuras atormentaban mi mente
mi figura solo queria permanecer oculta tras los hilos de la ropa
mi comodidad disfrazarse de pijamas por las tardes, dias enteros talvez.
Mis brazos me pedian que los cubirera para no dejar al desnudo
su esqueletica a pariencia,
mientras más ropa ponía sobre mí.. peor sería.
Una desfigurada imagen frente al espejo,
ese que ha sido hasta hoy mi mejor compañero
mi mejor consejero cuando de vanidades se ha tratado,
¿Porqué él habría de mentirme?
Recorria con mis manos mi rostro
ya no era la niña de estatura y peso ideal,
ya no existía ni el índice ni la masa corporal,
no existía el apetito, no existia la anciedad.
Los días de los grandes banquetes nocturnos habían llegado a su final,
y por alguna extraña razon a pesar del agotamiento
aun tenia fuerzas de caminar, de correr y bailar.
Mi vida seguía, ¿Quien dijo que yo no quería vivir?
solo un pequeño virus se metío en mi cabeza,
transformando mi figura,
llevándome a odiarla,
tanto la mía como la de los demás.
Sólo quería ser delgada,
y hoy entre ascos constantes,
entre anciedad y gordura,
comienzo a convivir con la comida.
Hoy he logrado mantener mi peso por dos semanas cosecutivas
aunque debo admitir que sigo considerandome un cerdo
y que la comida es una mera pérdida de tiempo.
millones de figuras atormentaban mi mente
mi figura solo queria permanecer oculta tras los hilos de la ropa
mi comodidad disfrazarse de pijamas por las tardes, dias enteros talvez.
Mis brazos me pedian que los cubirera para no dejar al desnudo
su esqueletica a pariencia,
mientras más ropa ponía sobre mí.. peor sería.
Una desfigurada imagen frente al espejo,
ese que ha sido hasta hoy mi mejor compañero
mi mejor consejero cuando de vanidades se ha tratado,
¿Porqué él habría de mentirme?
Recorria con mis manos mi rostro
ya no era la niña de estatura y peso ideal,
ya no existía ni el índice ni la masa corporal,
no existía el apetito, no existia la anciedad.
Los días de los grandes banquetes nocturnos habían llegado a su final,
y por alguna extraña razon a pesar del agotamiento
aun tenia fuerzas de caminar, de correr y bailar.
Mi vida seguía, ¿Quien dijo que yo no quería vivir?
solo un pequeño virus se metío en mi cabeza,
transformando mi figura,
llevándome a odiarla,
tanto la mía como la de los demás.
Sólo quería ser delgada,
y hoy entre ascos constantes,
entre anciedad y gordura,
comienzo a convivir con la comida.
Hoy he logrado mantener mi peso por dos semanas cosecutivas
aunque debo admitir que sigo considerandome un cerdo
y que la comida es una mera pérdida de tiempo.