cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Son años de historia,
enmarcados en líneas de oro
recordando causas y héroes
que el pasado dejo con decoro.
Forjando cada línea entre guerras
y conflictos, México hoy truena
los fusiles en sus recintos.
Entre sangre llanto y dolor
la gente peleó con valor
dejando en claro su estadía
de vivir con honor.
Cada estado simboliza
la lucha y la fuerza, los que dejaron
su sangre y alma en el pabellón,
para que los hombres del futuro
forjen un país mejor.
Venciendo a usurpadores, Zapata y Villa
entregaron su razón, para ellos y sus tropas
mi respeto y admiración,
más siempre México ha tenido, un enemigo
en su interior, hombres traicioneros y verdugos
de la nación.
Ladrones en cubierta que venden sus riquezas
al anglosajón, abasteciendo sus ahorros
en cuentas con el exterior, y el pueblo
soportando atropellos y calcinación.
Que despierte ya la historia
de aquella águila que en el nopal comió
que cargue ya su aljibe, con flechas de rencor
para hacer de esta tierra la mejor.
Que el bracero regrese, para llenar de almas
cada rincón, dentro de cada espacio,
la tierra que Quetzalcoatl nos dio,
forjando cada sueño, de los hombres
que la muerte nos quito.
Pues mestiza es nuestra tierra, como cada humano
que forma la nación, desde el Huichol hasta el mixteco,
pasando por el Huasteco, el Tarahumara y el Zapoteco
y aquellos que con orgullo llevan
la cultura de Cuauhtemoc, Moctezuma y Tlaloc
en su sangre y corazón.
enmarcados en líneas de oro
recordando causas y héroes
que el pasado dejo con decoro.
Forjando cada línea entre guerras
y conflictos, México hoy truena
los fusiles en sus recintos.
Entre sangre llanto y dolor
la gente peleó con valor
dejando en claro su estadía
de vivir con honor.
Cada estado simboliza
la lucha y la fuerza, los que dejaron
su sangre y alma en el pabellón,
para que los hombres del futuro
forjen un país mejor.
Venciendo a usurpadores, Zapata y Villa
entregaron su razón, para ellos y sus tropas
mi respeto y admiración,
más siempre México ha tenido, un enemigo
en su interior, hombres traicioneros y verdugos
de la nación.
Ladrones en cubierta que venden sus riquezas
al anglosajón, abasteciendo sus ahorros
en cuentas con el exterior, y el pueblo
soportando atropellos y calcinación.
Que despierte ya la historia
de aquella águila que en el nopal comió
que cargue ya su aljibe, con flechas de rencor
para hacer de esta tierra la mejor.
Que el bracero regrese, para llenar de almas
cada rincón, dentro de cada espacio,
la tierra que Quetzalcoatl nos dio,
forjando cada sueño, de los hombres
que la muerte nos quito.
Pues mestiza es nuestra tierra, como cada humano
que forma la nación, desde el Huichol hasta el mixteco,
pasando por el Huasteco, el Tarahumara y el Zapoteco
y aquellos que con orgullo llevan
la cultura de Cuauhtemoc, Moctezuma y Tlaloc
en su sangre y corazón.