Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
ANSIAS Y NOCTUMBRES
Oh, como si tú volvieras y cobijaras el espacio,
como si llegaras a encender los pomos de luz vítrea
corrida hacia chimeneas sin albas
en lejanos tejados que nos vieron izar cometas de espanto
en plena madrugada.
Oh, como si volvieras y cosquillaras el ocaso
igual al brisaje del viento,
como si indagaras altivas memorias
y llagaras todas las heridas de sol en las miradas
esas que sólo tú sabes
cuando acaban los pésimos días del tedio
vitrinados en las afujías y las salidas al aire sin motivo.
Oh, como si tú vinieras y encontraras
trozos de noche desperdigados,
acostumbrados a los latidos
librando su batalla contra todo
lo que pudo ser y jamás será
el largo intento,
el último salto a los lagares.
Como si colocaras tan sólo un gesto
sobre mi cuaderno de ensalmos
y yo corriera para desleír una lágrima tuya
para terminar de escribir con su tinta
éste
mi primer poema de otoño vedado.
Oh, como si tú volvieras y cobijaras el espacio,
como si llegaras a encender los pomos de luz vítrea
corrida hacia chimeneas sin albas
en lejanos tejados que nos vieron izar cometas de espanto
en plena madrugada.
Oh, como si volvieras y cosquillaras el ocaso
igual al brisaje del viento,
como si indagaras altivas memorias
y llagaras todas las heridas de sol en las miradas
esas que sólo tú sabes
cuando acaban los pésimos días del tedio
vitrinados en las afujías y las salidas al aire sin motivo.
Oh, como si tú vinieras y encontraras
trozos de noche desperdigados,
acostumbrados a los latidos
librando su batalla contra todo
lo que pudo ser y jamás será
el largo intento,
el último salto a los lagares.
Como si colocaras tan sólo un gesto
sobre mi cuaderno de ensalmos
y yo corriera para desleír una lágrima tuya
para terminar de escribir con su tinta
éste
mi primer poema de otoño vedado.
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