edwinpaul
Poeta fiel al portal
Tengo la voz cansada
de mucho gritar tu nombre.
Echo de menos la playa del espiral,
lo azul cielo de su mar
y su arena bronceada de luna.
A unos metros de sus orillas
todas las tardes
escapábamos para enlazar
nuestros corazones en mi mágico altar,
¿será tu romántica inmensidad?
Dejaste encendida
tus lindas cumbres,
que son filudas y finas a la vez,
eran mi ternura…
y mi delirio, tu desnudez.
El desparpajo de nuestras ansias
era la cerilla de nuestra fogata,
recluías mi cintura y tus piernas,
yo embrujado por tus ojos de gata
que me miraba y me embriagaba,
mientras el agua fría y salada,
nos mojaba y nos despojaba.
Sutil era la brisa
y el sol se ha escapado del horizonte,
después del despilfarro de amor
llegó la noche…
y se escapaban tus montes.
Cautivante tu sonrisa,
aire para mi aliento,
enmudecido por tu mano sedosa
que me arrebata la mirada
y me llevabas a tu centro.
La brisa muy mojada,
pero no más mojado que tu cuerpo.
de mucho gritar tu nombre.
Echo de menos la playa del espiral,
lo azul cielo de su mar
y su arena bronceada de luna.
A unos metros de sus orillas
todas las tardes
escapábamos para enlazar
nuestros corazones en mi mágico altar,
¿será tu romántica inmensidad?
Dejaste encendida
tus lindas cumbres,
que son filudas y finas a la vez,
eran mi ternura…
y mi delirio, tu desnudez.
El desparpajo de nuestras ansias
era la cerilla de nuestra fogata,
recluías mi cintura y tus piernas,
yo embrujado por tus ojos de gata
que me miraba y me embriagaba,
mientras el agua fría y salada,
nos mojaba y nos despojaba.
Sutil era la brisa
y el sol se ha escapado del horizonte,
después del despilfarro de amor
llegó la noche…
y se escapaban tus montes.
Cautivante tu sonrisa,
aire para mi aliento,
enmudecido por tu mano sedosa
que me arrebata la mirada
y me llevabas a tu centro.
La brisa muy mojada,
pero no más mojado que tu cuerpo.