Tu gemido al amanecer
en mi castillo erguido.
Musica que hace eco
en tu pared profunda.
Notas armoniosas que suben
la escalera de tus senos
Ahí en las torres oscuras erizadas,
tus voces de contralto, emocionadas.
Vayan adentro melodías del deleite,
a la oquedad lujuriosa de mi encéfalo.
Vibren cuerdas musicales,
contraiganse con fuerza.
¡Griten! que comienza la fiesta candente,
comparsas en camino a tu epicentro.
Que se arrastren afuera por millones,
con el culebreo veloz de la ansiedad viviente.
Ramón Maldonado V.
04/02/09