Casanova
Poeta recién llegado
Quisiera ser la brisa de la aurora
que acaricia tu blonda cabellera,
y a tus plantas, mujer encantadora,
rendirme de pasión, la vida entera.
Quisiera ser, del mar, las tibias olas
y, como ellas ,poder acariciarte,
y en un beso morir contigo a solas
de locura infinita al contemplarte.
Quisiera de tu boca ser aliento,
y en èxtasis libar tus labios rojos;
y embriagarme de amor con tu tormento
bajo el cielo divino de tus ojos.
También, yo quiero ser la enredadera
que se aferra al umbral de tu ventana,
y poder contemplar, la vida entera,
tu exótica hermosura, soberana.
Quisiera ser la estrella vespertina
que, en el alto confín del firmamento,
te contempla a través de tu cortina,
queriéndo penetrar en tu aposento.
Quisiera ser la alondra enamorada
que canta en tu jardín en primavera,
y poderte cantar, mi dulce amada,
el himno del amor, la v ida entera.
Tambìen yo quiero ser, eternamente,
la fùlgida diadema de tu pelo,
que brilla cual luceros en tu frente,
hasta el dìa que Dios me lleve al cielo.
que acaricia tu blonda cabellera,
y a tus plantas, mujer encantadora,
rendirme de pasión, la vida entera.
Quisiera ser, del mar, las tibias olas
y, como ellas ,poder acariciarte,
y en un beso morir contigo a solas
de locura infinita al contemplarte.
Quisiera de tu boca ser aliento,
y en èxtasis libar tus labios rojos;
y embriagarme de amor con tu tormento
bajo el cielo divino de tus ojos.
También, yo quiero ser la enredadera
que se aferra al umbral de tu ventana,
y poder contemplar, la vida entera,
tu exótica hermosura, soberana.
Quisiera ser la estrella vespertina
que, en el alto confín del firmamento,
te contempla a través de tu cortina,
queriéndo penetrar en tu aposento.
Quisiera ser la alondra enamorada
que canta en tu jardín en primavera,
y poderte cantar, mi dulce amada,
el himno del amor, la v ida entera.
Tambìen yo quiero ser, eternamente,
la fùlgida diadema de tu pelo,
que brilla cual luceros en tu frente,
hasta el dìa que Dios me lleve al cielo.
Última edición: