VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
ANTAÑONA ILUSION.
Señora de años maduros e inagotables deseos,
palpitas ternura y pasión por el Eros del amor.
Cimbras recordando tiempos de apetecido fulgor,
extasío de antañonas vivencias en tiernos devaneos.
Eres Señora de experiencias añejas e idilios pasados,
tu carne fue ofrendada en ese lecho que ahora extraña,
tanta pureza y deleites que languidecen hoy olvidados.
Más no culpa el que Ama. Pero si peca el que engaña.
Y es grande la desilusión que tu alma entraña,
pero ese corazón palpitante persevera amando,
sentimientos que fueron cortados con tanta saña,
erguidos con valentía en el dolor siguen luchando.
¿Por qué esa resistencia irreflexiva a amar?
Una ilusión perdida no es sepultura del amor.
Ve cómo inclemente el inverno marchita la flor
Y en la benevolencia primaveral vuelve a retoñar.
Tus emociones dilecta señora no han fenecido,
viven ante la axiomática ilusión de una caricia,
no martirices el recuerdo con ese amor perdido,
verás que al abrir tu puerta amarás a toda prisa.
Ha perdido ya tu cuerpo su virginal lozanía,
acentuando bien tus formas ese tiempo ya ido,
memorables experiencias marcadas en tu vida,
te hacen adorable y de mi huerto fruto apetecido.
Los atributos para cortejarte son altos dilecta Señora,
posees noble corazón, bellos anhelos, fecunda ternura.
Olvida tu llanto no Eres más una solitaria perdedora.
¡ Eres codiciada Mujer poseedora de esa alma tan pura!
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, 9 de Noviembre del 2009.
Señora de años maduros e inagotables deseos,
palpitas ternura y pasión por el Eros del amor.
Cimbras recordando tiempos de apetecido fulgor,
extasío de antañonas vivencias en tiernos devaneos.
Eres Señora de experiencias añejas e idilios pasados,
tu carne fue ofrendada en ese lecho que ahora extraña,
tanta pureza y deleites que languidecen hoy olvidados.
Más no culpa el que Ama. Pero si peca el que engaña.
Y es grande la desilusión que tu alma entraña,
pero ese corazón palpitante persevera amando,
sentimientos que fueron cortados con tanta saña,
erguidos con valentía en el dolor siguen luchando.
¿Por qué esa resistencia irreflexiva a amar?
Una ilusión perdida no es sepultura del amor.
Ve cómo inclemente el inverno marchita la flor
Y en la benevolencia primaveral vuelve a retoñar.
Tus emociones dilecta señora no han fenecido,
viven ante la axiomática ilusión de una caricia,
no martirices el recuerdo con ese amor perdido,
verás que al abrir tu puerta amarás a toda prisa.
Ha perdido ya tu cuerpo su virginal lozanía,
acentuando bien tus formas ese tiempo ya ido,
memorables experiencias marcadas en tu vida,
te hacen adorable y de mi huerto fruto apetecido.
Los atributos para cortejarte son altos dilecta Señora,
posees noble corazón, bellos anhelos, fecunda ternura.
Olvida tu llanto no Eres más una solitaria perdedora.
¡ Eres codiciada Mujer poseedora de esa alma tan pura!
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, 9 de Noviembre del 2009.
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