the.jester
Poeta recién llegado
ANTE EL TRONO DE ELPIS
De rodillas frente a ella,
tan solemne, tan eterna,
cruel, severa, pero bella.
Su mirada tan serena
contradice su soberbia.
Ante el trono de diamante,
esperando que no hable,
que no mire a este cobarde,
que sus manos no lo palpen.
¡Te lo ruego, no me llames!
¡Cuánto anhelo internarme
en un loto de Siddartha!
qué paradoja digo,
ese "cuánto anhelo".
Pierdo el tiempo, lo acepto,
es más fuerte la esperanza,
pobre poema inútil,
este ingenuo ruego.
Muéstrame de nuevo la cornucopia,
pero esta vez dame a beber su leche,
dame como obsequio todas tus rosas,
si has de volver, ya nunca más te alejes.
No esperes más mi señora,
blande sobre mí tu espada
o vuélvete de un sueño entrada.
No disimules, mi diosa,
átame a tus pies de nuevo
pero esta vez no mueras, te lo ruego.
De rodillas frente a ella,
tan solemne, tan eterna,
cruel, severa, pero bella.
Su mirada tan serena
contradice su soberbia.
Ante el trono de diamante,
esperando que no hable,
que no mire a este cobarde,
que sus manos no lo palpen.
¡Te lo ruego, no me llames!
¡Cuánto anhelo internarme
en un loto de Siddartha!
qué paradoja digo,
ese "cuánto anhelo".
Pierdo el tiempo, lo acepto,
es más fuerte la esperanza,
pobre poema inútil,
este ingenuo ruego.
Muéstrame de nuevo la cornucopia,
pero esta vez dame a beber su leche,
dame como obsequio todas tus rosas,
si has de volver, ya nunca más te alejes.
No esperes más mi señora,
blande sobre mí tu espada
o vuélvete de un sueño entrada.
No disimules, mi diosa,
átame a tus pies de nuevo
pero esta vez no mueras, te lo ruego.
The Jester (22/10/2012)