Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes que el destino me arranque definitivamente de tus brazos,
aún antes de que mi propia alma al rojo vivo vuele en mil pedazos,
y de que Dios me quite de tu camino quiero decirte que te amo.
Justo antes de decir lo que siento por ti por última vez, toma mi mano,
para recordar tu paso por mi vida, sólo un instante quiero estar a tu lado,
quiero un segundo más contigo, para susurrarte al oído cuánto te amo
Y aunque el caprichoso viento me lleve al otro lado del mundo y esté lejos de aquí,
aunque se me inunde el alma de llanto y el dolor me mate al saber que te perdí,
mi corazón te llevará y aunque destrozado, cada pedazo, seguirá latiendo para ti.
Después de mucho tiempo, en el albor de mis últimos días, mi corazón te seguirá esperando,
Y te recordará en su palpitar con la triste melodía, aquella que escuché el día que nos dejamos,
y antes de morir, otra vez te lloraría, porque más allá de este mundo, yo te seguiré amando
aún antes de que mi propia alma al rojo vivo vuele en mil pedazos,
y de que Dios me quite de tu camino quiero decirte que te amo.
Justo antes de decir lo que siento por ti por última vez, toma mi mano,
para recordar tu paso por mi vida, sólo un instante quiero estar a tu lado,
quiero un segundo más contigo, para susurrarte al oído cuánto te amo
Y aunque el caprichoso viento me lleve al otro lado del mundo y esté lejos de aquí,
aunque se me inunde el alma de llanto y el dolor me mate al saber que te perdí,
mi corazón te llevará y aunque destrozado, cada pedazo, seguirá latiendo para ti.
Después de mucho tiempo, en el albor de mis últimos días, mi corazón te seguirá esperando,
Y te recordará en su palpitar con la triste melodía, aquella que escuché el día que nos dejamos,
y antes de morir, otra vez te lloraría, porque más allá de este mundo, yo te seguiré amando
Última edición: