Teo Moran
Poeta fiel al portal
La amo…
Siento que cada instante lejos de ella,
que cada suspiro que se escapa del pecho
lleva la fragancia de su almibarada piel,
que cada mirada que observo en la calle
me hace detener los pasos y volverme
pensando en sus sus ojos y en su timidez,
que ellos me devuelven a este mundo
y me agitan el pulso con su misterio.
La amo…
Soy prisionero de su risa agitada,
de la cadencia y el contoneo de sus pasos
cuando con emoción llega a mi lado,
siento como rompe el suelo con sus tacones
y mi corazón se altera al verla sonreír,
como el mundo se detiene y nos deja a solas
mientras se enredan nuestros dedos
y arrancamos el coche en busca de refugio.
La amo…
Abro la puerta y voy en busca de sus labios,
mis manos dibujan las líneas de su cuerpo
con la ansiedad de adán en su primera vez,
porque es con su piel con la que sueño
cada noche que no la tengo conmigo,
y allá a los lejos, la ciudad acoge a las almas
con caras extrañas y sabor a otras tierras,
sé que la ciudad nos mira y se da la vuelta.
La amo…
Está a mi lado con su desnudez y la miro,
veo como se agita su vientre y su pecho,
a su boca dibujar una dulce sonrisa
mientras me acecha con sus ojos de niña,
como abrazados se detiene el mar
y las golondrinas quietas planean en silencio,
la tengo entre mis brazos y la vida
me hace sentir el ombligo del mundo.
La amo…
Pasarán los días, más de una estación,
volveré a recorrer los campos granados,
mojaré los pies en el cauce frío de cristal,
oleré el aroma de las rosas amarillas
y volveré la mirada en cada esquina,
con la esperanza de ver su dulce mirada,
sentiré al corazón como grita alocadamente
todas las letras de su hermoso nombre.