Antes que los barcos se vayan del puerto,
a una isla cualquiera pasaje de ida compro;
antes que no quepa en mi maleta la impaciencia;
donde la paz tome sol y el mar bañe el dolor,
donde la sal se haga dulce en mis heridas
y las algas ofrezcan café.
A cualquier parte,
donde las calles no se cierren
y el paso libre sea como libres
las flores silvestres respiran
sin remordimientos de ladrón.
Antes que las leonas mi sillón rodeen,
que sus ojos de gata con hambre
en mi corazón se claven
y que por temor pierda el llavero,
el llavero del honor.
Antes que un mechero el techo se convierta
y fuego gotee;
que no veas las chispas
a mis pies cayendo,
quemando mis pasos únicos
y firmes.
Como humo en el cielo nadando,
como balsa por un río sola,
antes de ser féretro del día
de pasajeros emplumados lleno,
antes
me voy.