tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
De noche me sumerjo en la tinta de los cuentos negros.
Aunque a veces, no es fácil volver de su poesía.
La soledad me toma en silencio y no consigo escapar.
Rodea la noche a los árboles que están muriendo.
Esta claro que no sabré ser el hombre de mis sueños.
Después de mí, ya no habrá un sitio donde estar.
Sino puedo sentenciarme al entusiasmo de una fístula de placer.
No podré seguir mi camino.
Tal vez conviva en las antípodas.
Sin poder volver a ser sensato.
Y si llueve.
La muerte venderá mi parcela y descorrerá su colérica consciencia.
El silencio se retracta cuando el frío se vuelve lento.
La oscuridad se irrita y pretende ceñirme en mutismo.
Consumo la aponeurosis de una alegría momificada.
Que exponenciando el enfermizo compás de una excedente osadía.
Me dejará en silencio antes que amanezca.
Aunque a veces, no es fácil volver de su poesía.
La soledad me toma en silencio y no consigo escapar.
Rodea la noche a los árboles que están muriendo.
Esta claro que no sabré ser el hombre de mis sueños.
Después de mí, ya no habrá un sitio donde estar.
Sino puedo sentenciarme al entusiasmo de una fístula de placer.
No podré seguir mi camino.
Tal vez conviva en las antípodas.
Sin poder volver a ser sensato.
Y si llueve.
La muerte venderá mi parcela y descorrerá su colérica consciencia.
El silencio se retracta cuando el frío se vuelve lento.
La oscuridad se irrita y pretende ceñirme en mutismo.
Consumo la aponeurosis de una alegría momificada.
Que exponenciando el enfermizo compás de una excedente osadía.
Me dejará en silencio antes que amanezca.