Shiraishi
Poeta recién llegado
Antes de que se inventaran las mentiras,
aprendí sobre las promesas,
y me enamore de esa idea,
me obsesione con la idea,
algo muy importante debía ser,
para sellarlo; en un contrato entre almas.
En mi corta pero emocionante vida,
guarde tres monedas de oro;
en un intimo y pequeño cofre,
y cada noche las contaba orgulloso.
Un día lo imposible pasó, una de ellas se rompió,
estaba rota tiempo atrás, pero no avisó,
¿Quien? ¿Cuando? ¡¿Porque?!
Y en mi furia compasiva, puse fin a tu miserable existencia,
compadecí al otro y a la semilla del otro,
que algún día expulsarás de tu putrefacto cadáver.
Volteé hacia las multitudes,
y la luz que antes veía en ellos se apago,
de sus bocas salieron afilados colmillos;
con sangre propia y ajena,
junto con lenguas largas y torcidas,
y mis ojos se volvieron los de un viejo que espera la muerte... solo.
Creció en mi la seguridad de una completa desconfianza,
tuve fantasías de exterminio y me sentí cansado,
entre demonios; un niño reía con los mismos ojos que perdí,
¡brillaba incandescente en un cielo abandonado de estrellas!
Y, eso... eso fue mas que suficiente.
Recordé mis dos monedas,
y en ese parque olvide mi recién nacida cautela,
si la encuentran no me busquen; pues no la necesito.
© 2016 C.H.Z.S. (Shiraishi).
aprendí sobre las promesas,
y me enamore de esa idea,
me obsesione con la idea,
algo muy importante debía ser,
para sellarlo; en un contrato entre almas.
En mi corta pero emocionante vida,
guarde tres monedas de oro;
en un intimo y pequeño cofre,
y cada noche las contaba orgulloso.
Un día lo imposible pasó, una de ellas se rompió,
estaba rota tiempo atrás, pero no avisó,
¿Quien? ¿Cuando? ¡¿Porque?!
Y en mi furia compasiva, puse fin a tu miserable existencia,
compadecí al otro y a la semilla del otro,
que algún día expulsarás de tu putrefacto cadáver.
Volteé hacia las multitudes,
y la luz que antes veía en ellos se apago,
de sus bocas salieron afilados colmillos;
con sangre propia y ajena,
junto con lenguas largas y torcidas,
y mis ojos se volvieron los de un viejo que espera la muerte... solo.
Creció en mi la seguridad de una completa desconfianza,
tuve fantasías de exterminio y me sentí cansado,
entre demonios; un niño reía con los mismos ojos que perdí,
¡brillaba incandescente en un cielo abandonado de estrellas!
Y, eso... eso fue mas que suficiente.
Recordé mis dos monedas,
y en ese parque olvide mi recién nacida cautela,
si la encuentran no me busquen; pues no la necesito.
© 2016 C.H.Z.S. (Shiraishi).
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