Calimero
Poeta recién llegado
Sabed de mí los locos
que muero impacientándome por ser
alumbrado por focos
del ansia del querer
sin límites, ni nada que perder.
Mirad mi triste cuerpo
que, atrincherado, larva siempre excusas,
fabrica el anticuerpo
contra ideas confusas
sobre la libertad de abrir esclusas.
Rehén de la memoria,
heme aquí, arrodillándome, os suplico:
¡Subidme a vuestra gloria,
que yo me sacrifico!
Sin mi salud mental, ¡seré angelico!
Quiero oír la verdad.
Esta noche os convoco a descubrir
vuestra fragilidad;
iremos a construir
la vida, sin los cuerdos, sin mentir.
Con nosotros vendrán
las quimeras, delirios de borrachos
celestiales. Saldrán
de sus tristes despachos
los psiquiatras, corriendo sin bombachos.
que muero impacientándome por ser
alumbrado por focos
del ansia del querer
sin límites, ni nada que perder.
Mirad mi triste cuerpo
que, atrincherado, larva siempre excusas,
fabrica el anticuerpo
contra ideas confusas
sobre la libertad de abrir esclusas.
Rehén de la memoria,
heme aquí, arrodillándome, os suplico:
¡Subidme a vuestra gloria,
que yo me sacrifico!
Sin mi salud mental, ¡seré angelico!
Quiero oír la verdad.
Esta noche os convoco a descubrir
vuestra fragilidad;
iremos a construir
la vida, sin los cuerdos, sin mentir.
Con nosotros vendrán
las quimeras, delirios de borrachos
celestiales. Saldrán
de sus tristes despachos
los psiquiatras, corriendo sin bombachos.