Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Apartas de mí tu mirada,
vuelan tus ojos ,
golondrinas en fuga lejos de mi verano.
En mis manos duerme el sueño de tu piel,
en pugna constante con el recuerdo,
se cubren de horas ellas y mi boca,
sin entender el tiempo,
temen despertar y que no estés.
Me acompaño de una noche más,
las pasadas se olvidan,
me cuesta vencer esta nueva,
que me da la soledad,
con su luna de plata,
que se desperdicia en mis ojos solos,
otra ves ,sin ti.
Las horas, vástagos de vida ayer,
son clavos de hierro en la piel,
son cristales rotos bajo mis pies,
y en sus lapsos nocturnos,
gatillan sus salvas de ira en mi sien.
Dulce es el barniz que cubre mi alma,
traza histórica de tus besos de miel.
Se queda la primavera en mi,
en tus trigales esplendorosos,
en tus esmeraldas australes,
en tu calido manantial de amor,
que ahora no tengo.
El verano agoniza,
las razones se callan,
como niños tímidos,
el silencio reina y ellas ,callan,
y esconden la cara sonrojadas,
en la única esquina de tu ausencia,
atragantadas de palabras,
vidriosos los ojos inexistentes,
que a veces reemplazan los míos.
Anticipo que te vas,
de a poco, pero te vas,
porque me estas haciendo falta,
los días no son lo mismo,
las noches ya no son mías,
y tu risa habita en otra casa,
invierno blanco el amor,
condenado a morir bajo tu sol.
Anticipo que te vas,
en medio de esta afonía tuya,
que me quita lo que tengo,
tu voz,
cada día.
tus horas cansadas,
son para mí.
Se desperdicia otra luna en mis ojos,
y tu voz ya no me toca.
vuelan tus ojos ,
golondrinas en fuga lejos de mi verano.
En mis manos duerme el sueño de tu piel,
en pugna constante con el recuerdo,
se cubren de horas ellas y mi boca,
sin entender el tiempo,
temen despertar y que no estés.
Me acompaño de una noche más,
las pasadas se olvidan,
me cuesta vencer esta nueva,
que me da la soledad,
con su luna de plata,
que se desperdicia en mis ojos solos,
otra ves ,sin ti.
Las horas, vástagos de vida ayer,
son clavos de hierro en la piel,
son cristales rotos bajo mis pies,
y en sus lapsos nocturnos,
gatillan sus salvas de ira en mi sien.
Dulce es el barniz que cubre mi alma,
traza histórica de tus besos de miel.
Se queda la primavera en mi,
en tus trigales esplendorosos,
en tus esmeraldas australes,
en tu calido manantial de amor,
que ahora no tengo.
El verano agoniza,
las razones se callan,
como niños tímidos,
el silencio reina y ellas ,callan,
y esconden la cara sonrojadas,
en la única esquina de tu ausencia,
atragantadas de palabras,
vidriosos los ojos inexistentes,
que a veces reemplazan los míos.
Anticipo que te vas,
de a poco, pero te vas,
porque me estas haciendo falta,
los días no son lo mismo,
las noches ya no son mías,
y tu risa habita en otra casa,
invierno blanco el amor,
condenado a morir bajo tu sol.
Anticipo que te vas,
en medio de esta afonía tuya,
que me quita lo que tengo,
tu voz,
cada día.
tus horas cansadas,
son para mí.
Se desperdicia otra luna en mis ojos,
y tu voz ya no me toca.