Ajedrez, desfile de números crueles
en las libretas donde me dejo el alma.
Banderas que ondean,
en su canción de los reinos perdidos
entre la bruma de la nebulosa gris
del gran espejo;
donde se recicla el corazón:
Puzles de hojarasca sentimental.
Antídotos del abrigo intemporal
Encontrar la cita de mi compañera,
guarida donde brotan las sonrisas.
Su caricia musical,
en las orejas de papiroflexia abstracta.
Soltar el lastre de los bolsillos
calderilla de las ventanas de plata,
muelles de quietud en una perla de olvido.
Liberar al viento la mensajería frágil,
fragancia de alguna etérea danza absoluta.
en las libretas donde me dejo el alma.
Banderas que ondean,
en su canción de los reinos perdidos
entre la bruma de la nebulosa gris
del gran espejo;
donde se recicla el corazón:
Puzles de hojarasca sentimental.
Antídotos del abrigo intemporal
Encontrar la cita de mi compañera,
guarida donde brotan las sonrisas.
Su caricia musical,
en las orejas de papiroflexia abstracta.
Soltar el lastre de los bolsillos
calderilla de las ventanas de plata,
muelles de quietud en una perla de olvido.
Liberar al viento la mensajería frágil,
fragancia de alguna etérea danza absoluta.