YANCO
Poeta adicto al portal
Fue su antojo el temblor
del roce al labio
sumiso, ardiente.
Fue al oído su voz,
su añil mirar
le volvió ausente.
Se entrego en aquel mar
sometiéndose fiel
en su corriente.
Descubrió que al amar
hay dos mortales
pero quizá, alguno miente.
Pretendió en su mirar,
borrar lo malo
ser sol naciente,
y cual ola de mar
mojar su orilla,
volver por siempre.
Mientras tanto un adiós,
te quiero y pronto
espero verte.
del roce al labio
sumiso, ardiente.
Fue al oído su voz,
su añil mirar
le volvió ausente.
Se entrego en aquel mar
sometiéndose fiel
en su corriente.
Descubrió que al amar
hay dos mortales
pero quizá, alguno miente.
Pretendió en su mirar,
borrar lo malo
ser sol naciente,
y cual ola de mar
mojar su orilla,
volver por siempre.
Mientras tanto un adiós,
te quiero y pronto
espero verte.