Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Ya se que traigo este afán
enfermo a éste espectro fantasma
y en el cariño la fiebre del libro bordea
la ojeriza en la preñez que tiene el poema,
hierve el destino de este
forestal camino de penas,
en el polvillo de esta guitarra
y en la mejilla de esta madera,
empalmé ofrendas en un canto ritual de tinieblas
y en un blando abrazar sucumbiendo enloquezca,
con su bastón blanco gastado,
su amigo iracundo corazón enamorado.
Los senos del árbol senil fecundan
a la reflexión sonora que turba y repasa,
su mente enferma corrige y enmienda
a esta necia ternura de filosofía desesperada,
procesó gestar la antorcha que danza,
el compás de sentir su voz interior en la llama,
invaden las tinieblas y a la nostalgia ha perturbado
por culpa del delirio tenaz, hasta su alma ha llorado.
enfermo a éste espectro fantasma
y en el cariño la fiebre del libro bordea
la ojeriza en la preñez que tiene el poema,
hierve el destino de este
forestal camino de penas,
en el polvillo de esta guitarra
y en la mejilla de esta madera,
empalmé ofrendas en un canto ritual de tinieblas
y en un blando abrazar sucumbiendo enloquezca,
con su bastón blanco gastado,
su amigo iracundo corazón enamorado.
Los senos del árbol senil fecundan
a la reflexión sonora que turba y repasa,
su mente enferma corrige y enmienda
a esta necia ternura de filosofía desesperada,
procesó gestar la antorcha que danza,
el compás de sentir su voz interior en la llama,
invaden las tinieblas y a la nostalgia ha perturbado
por culpa del delirio tenaz, hasta su alma ha llorado.