oscar felipe
Poeta recién llegado
Mestizo sueño de centurias y engaño,
Muerta tierra, infértil e impura,
Será lo mismo de infierno y ternura
El juego de los demonios inocentes.
Ya que enardecidos por la aurora
Y a la tenue víspera de mis plegarias,
Fue la grisácea estela de Caronte
La que cobijo, huraña y temida
Una de las almas que dolor juraron,
A los ángeles de un cielo corrompido.
Apaga la luz, juguemos a ahorcar los santos,
Cava mi tumba como la sombra eterna
Y juguemos, juguemos a la condena
Arrojados al fuego, caminemos por el cielo.
Muerta tierra, infértil e impura,
Será lo mismo de infierno y ternura
El juego de los demonios inocentes.
Ya que enardecidos por la aurora
Y a la tenue víspera de mis plegarias,
Fue la grisácea estela de Caronte
La que cobijo, huraña y temida
Una de las almas que dolor juraron,
A los ángeles de un cielo corrompido.
Apaga la luz, juguemos a ahorcar los santos,
Cava mi tumba como la sombra eterna
Y juguemos, juguemos a la condena
Arrojados al fuego, caminemos por el cielo.