K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Y resulté tener sentimientos
al final.
Logré llorar y sentir cada letra
pero antes,
antes, era más fácil.
Imaginaba los cuadros,
los oscuros, cuadros en mi mente
y todo fluía
y se iba con el viento
y seguía caminando
y era yo...
De repente, me levanto
sin recordar mi nombre,
las imágenes pasan tan rápido
¡Como vuela el viento!
no logro capturarlas
ni siquiera tocarlas
todo se va...
¿A dónde se va?
Y me quedo sin aliento
helada...
No hay recuerdos
sigo viendo sombras,
cada vez más reales
cada vez se asemejan más a piel
curtida por tantos sueños rotos,
que se siguen acumulando
en esa infinita lista
de la que nadie lleva la cuenta
sólo es cuestión de minutos
para comenzar con la magia
de crear mis tétricos cuadros.
Pero se quemó,
Todo se quemó.
Y solo quedan cenizas...
Recuerdos,
de palabras rotas,
de palabras difuntas,
que ni el viento se quiere llevar.
Y vuelvo...
mi vida es un círculo vicioso
y no parezco moverme
del punto de partida,
sólo doy la vuelta...
estoy en un continuo
avance y retroceso.
Jugando a ir y venir.
Al pasado y al futuro.
Pero siempre,
escribiendo en mi presente,
en mi glacial presente.
Sin hadas, sin colores,
vistiéndome tal como me siento
maquillando el rostro
con lágrimas verdaderas
que nadie conoce...
El que quiera llegar a mi
no tiene que conocer
ni al Padre,
ni al Hijo,
ni al Espíritu Santo...
El que quiera llegar a mí
tiene que primero
atravesar mis letras,
mis fronteras,
mis murallas...
En las que me refugio
en donde soy felíz (Muy irónicamente)...
En mis terminales suspiros...
En mis incansables letras.
Vivo,
Porque me llenan de savia
al escribirlas,
porque lo dejo todo y me dan mucho,
porque me recuerdan...
Que a pesar de tanto silencio
que penetra y sangra mis oídos
mis huesos siguen intactos...
Y que ese frío,
que corroe los pensamientos
¡debe ser a lo mejor imaginario!
al final.
Logré llorar y sentir cada letra
pero antes,
antes, era más fácil.
Imaginaba los cuadros,
los oscuros, cuadros en mi mente
y todo fluía
y se iba con el viento
y seguía caminando
y era yo...
De repente, me levanto
sin recordar mi nombre,
las imágenes pasan tan rápido
¡Como vuela el viento!
no logro capturarlas
ni siquiera tocarlas
todo se va...
¿A dónde se va?
Y me quedo sin aliento
helada...
No hay recuerdos
sigo viendo sombras,
cada vez más reales
cada vez se asemejan más a piel
curtida por tantos sueños rotos,
que se siguen acumulando
en esa infinita lista
de la que nadie lleva la cuenta
sólo es cuestión de minutos
para comenzar con la magia
de crear mis tétricos cuadros.
Pero se quemó,
Todo se quemó.
Y solo quedan cenizas...
Recuerdos,
de palabras rotas,
de palabras difuntas,
que ni el viento se quiere llevar.
Y vuelvo...
mi vida es un círculo vicioso
y no parezco moverme
del punto de partida,
sólo doy la vuelta...
estoy en un continuo
avance y retroceso.
Jugando a ir y venir.
Al pasado y al futuro.
Pero siempre,
escribiendo en mi presente,
en mi glacial presente.
Sin hadas, sin colores,
vistiéndome tal como me siento
maquillando el rostro
con lágrimas verdaderas
que nadie conoce...
El que quiera llegar a mi
no tiene que conocer
ni al Padre,
ni al Hijo,
ni al Espíritu Santo...
El que quiera llegar a mí
tiene que primero
atravesar mis letras,
mis fronteras,
mis murallas...
En las que me refugio
en donde soy felíz (Muy irónicamente)...
En mis terminales suspiros...
En mis incansables letras.
Vivo,
Porque me llenan de savia
al escribirlas,
porque lo dejo todo y me dan mucho,
porque me recuerdan...
Que a pesar de tanto silencio
que penetra y sangra mis oídos
mis huesos siguen intactos...
Y que ese frío,
que corroe los pensamientos
¡debe ser a lo mejor imaginario!
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