poetakabik
Poeta veterano en el portal
Amanece de nuevo entre besos de rosas,
que me brinda la vida como cada mañana,
las montañas del alma son colinas lejanas,
entre mimbres y juncos la rivera se va.
Y las aguas del río que sepulta el instante,
hacen mil filigranas hasta llegar al mar,
donde el azul del cielo el tiempo debilita,
al vaivén de la brisa que aparece detrás.
La melena de nácar que levantan sus olas
se ciñe a la cintura del nuevo amanecer,
y otra vez muy despacio se levanta serena,
bailando embelesada antes de atardecer.
Y conmigo despacio tú serena y radiante,
aproximadamente a un instante de mi,
circulas simplemente callada y melodiosa,
apagando las ganas que me llenan de ti.
que me brinda la vida como cada mañana,
las montañas del alma son colinas lejanas,
entre mimbres y juncos la rivera se va.
Y las aguas del río que sepulta el instante,
hacen mil filigranas hasta llegar al mar,
donde el azul del cielo el tiempo debilita,
al vaivén de la brisa que aparece detrás.
La melena de nácar que levantan sus olas
se ciñe a la cintura del nuevo amanecer,
y otra vez muy despacio se levanta serena,
bailando embelesada antes de atardecer.
Y conmigo despacio tú serena y radiante,
aproximadamente a un instante de mi,
circulas simplemente callada y melodiosa,
apagando las ganas que me llenan de ti.
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