Aparecen los resultados
en los ópalos de tus ojos
que gotean por los enojos
tan malamente consumados.
Con ese rastro de dolor
que rueda sin pausa ni calma
quema nuestro olivo y la palma
plantada con tiempo y amor.
Nada tan duro y manifiesto
como ver tu silente llanto.
que ya me angustia fuerte y tanto
ese temor craso y supuesto.
Tu sonrisa se nos oculta
tras la bella e infantil mueca
de una triste y tersa muñeca
de esa preciosa niña adulta.
Aparece tu dulce llanto
en acusadas despedidas
o en anheladas bienvenidas
que se llegan de tanto en tanto.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd