Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Tu nombre no pesa, es ligero, de boca
en boca se deja llevar; se dice, se entona,
se canta, se grita; se propaga, ondula, vibra,
viaja y es un viaje por el mar del aire,
se respira: es vital para que no muera
el ciclo energético, la conexión, el puente,
la memoria. Tu nombre no eres tú,
no te contiene, pero sí. Como un principio
y un fin en el silencio, te realizas en el nombre
que te representa. Y cuando todo es ruido,
tu nombre es el silencio para enunciarlo,
para perturbar la entropía con un ápice
de definición, una verdad, un orden.
No ocurres en tu nombre porque eres
fuerza elemental, gravitación, magnetismo
y electricidad, todos los planetas que caen
a tu ombligo, tú que caes en ti misma
y emerges en el cosmos, te manifiestas,
dimensional, circunscrita a una geometría
dable a la luz, al vislumbre, a la palpación
y el pálpito, la efímera, tangible, maravilla.
No ocurres en tu nombre, pero sí,
porque ahí todo es contingente, todo
puede suceder y tú sucedes en todas
las veces del sol, el ejercicio de vuelo
de las torres, la noche que rompe su espejo
para abrazar a su fantasma, la piedra
que estornuda la infinitud de su repetición,
su poesía, el universo que abre los ojos
a mitad de un sueño donde dos se besan.
Tu nombre ligero, sutil, alado, solo sirve
para llamarte, y te llamo por tu nombre,
pero no sé decirlo sin olvidarlo primero
para reinventarlo después en todo
lo que tu nombre inventa; te llamo
por tu nombre y viene todo el mundo,
pero el mundo acaba y me quedo solo,
también acabado, silenciado, callado
por tu nombre, entonces puedo escucharte,
y solo entonces vienes, llegas, apareces,
Iris.
11 de noviembre de 2023
en boca se deja llevar; se dice, se entona,
se canta, se grita; se propaga, ondula, vibra,
viaja y es un viaje por el mar del aire,
se respira: es vital para que no muera
el ciclo energético, la conexión, el puente,
la memoria. Tu nombre no eres tú,
no te contiene, pero sí. Como un principio
y un fin en el silencio, te realizas en el nombre
que te representa. Y cuando todo es ruido,
tu nombre es el silencio para enunciarlo,
para perturbar la entropía con un ápice
de definición, una verdad, un orden.
No ocurres en tu nombre porque eres
fuerza elemental, gravitación, magnetismo
y electricidad, todos los planetas que caen
a tu ombligo, tú que caes en ti misma
y emerges en el cosmos, te manifiestas,
dimensional, circunscrita a una geometría
dable a la luz, al vislumbre, a la palpación
y el pálpito, la efímera, tangible, maravilla.
No ocurres en tu nombre, pero sí,
porque ahí todo es contingente, todo
puede suceder y tú sucedes en todas
las veces del sol, el ejercicio de vuelo
de las torres, la noche que rompe su espejo
para abrazar a su fantasma, la piedra
que estornuda la infinitud de su repetición,
su poesía, el universo que abre los ojos
a mitad de un sueño donde dos se besan.
Tu nombre ligero, sutil, alado, solo sirve
para llamarte, y te llamo por tu nombre,
pero no sé decirlo sin olvidarlo primero
para reinventarlo después en todo
lo que tu nombre inventa; te llamo
por tu nombre y viene todo el mundo,
pero el mundo acaba y me quedo solo,
también acabado, silenciado, callado
por tu nombre, entonces puedo escucharte,
y solo entonces vienes, llegas, apareces,
Iris.
11 de noviembre de 2023