XANA
Poeta fiel al portal
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Tragamos con la saliva las mentiras,
las palabras se nos hicieron llagas en la boca,
y fue así que, perdido el paso,
de tanta luz hicimos el camino a ciegas.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Tan solo esa desafectada luz
encumbrándose en el umbrío paisaje
de estas paredes desnudas
como hogar de nuestros inhabitados sueños
que se opacan de una incierta melancolía.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Pues lo que trajo la primavera
lo devoró el invierno,
y lo que en mayo ardía
cenizas fue en diciembre.
Y así, terminó abandonándonos el amor,
dejándonos con sus ojos de lluvia templada.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Todo es mundana apariencia
en vísperas de apostasía.
La verdad, simple corazonada,
oceánica quimera
donde las palabras pierden las sílabas
y el deseo corrompe al amor,
ciego, en sus alas cortadas.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
En nuestra premura
de pies de vagabundo,
extraviándose en el trasiego de los días,
nada hay ya para nosotros
bajo el umbral de la renovada madrugada.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Solo ausencia y jirones de soledad
que, como plegarias
que brotaran del mismo pecho,
quisieran arrancar este dolor
que vuelve bruma la mirada
y que hace del corazón tormenta.
Pues pesa tanto ese dolor
que hasta contigo quisieras sepultarlo;
mientras, la muerte aguarda
haciendo acopio de su oscura paciencia.
apenas algo que nos resuma.
Tragamos con la saliva las mentiras,
las palabras se nos hicieron llagas en la boca,
y fue así que, perdido el paso,
de tanta luz hicimos el camino a ciegas.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Tan solo esa desafectada luz
encumbrándose en el umbrío paisaje
de estas paredes desnudas
como hogar de nuestros inhabitados sueños
que se opacan de una incierta melancolía.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Pues lo que trajo la primavera
lo devoró el invierno,
y lo que en mayo ardía
cenizas fue en diciembre.
Y así, terminó abandonándonos el amor,
dejándonos con sus ojos de lluvia templada.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Todo es mundana apariencia
en vísperas de apostasía.
La verdad, simple corazonada,
oceánica quimera
donde las palabras pierden las sílabas
y el deseo corrompe al amor,
ciego, en sus alas cortadas.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
En nuestra premura
de pies de vagabundo,
extraviándose en el trasiego de los días,
nada hay ya para nosotros
bajo el umbral de la renovada madrugada.
Apenas ya nada queda,
apenas algo que nos resuma.
Solo ausencia y jirones de soledad
que, como plegarias
que brotaran del mismo pecho,
quisieran arrancar este dolor
que vuelve bruma la mirada
y que hace del corazón tormenta.
Pues pesa tanto ese dolor
que hasta contigo quisieras sepultarlo;
mientras, la muerte aguarda
haciendo acopio de su oscura paciencia.