NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
¡Aplausos!
Me pongo de pie ante ti.
Mirándote a los ojos, con la boca abierta,
me quedo perpleja frente a tremendo motín.
¡Aplausos!
Sin duda, eres el mejor.
Nunca había tenido el deshonor
de conocer a ser humano tan ruin.
Y yo que no quise apostarle a tu maldad,
rehusándome a respirar el incienso fétido dentro de ti,
aún te salvaba un poco de mi incredulidad,
de no ser por eso me hubiera quedado al menos con el botín.
Pero este par de lágrimas que estallan ahora frente a mis zapatos,
aquí, mirándote, mientras no puedo dejar de aplaudir,
son en realidad tus bien merecidos galardones
que llevarás a casa en tu conciencia para no dejarte dormir.
¡Pero mira qué incoherencias vuelvo a decir!
Conciencia no tienes, tú no puedes sentir.
Tú simplemente te irás sonriendo
y a mí de consuelo me queda que ante el mejor, perdí.
Me pongo de pie ante ti.
Mirándote a los ojos, con la boca abierta,
me quedo perpleja frente a tremendo motín.
¡Aplausos!
Sin duda, eres el mejor.
Nunca había tenido el deshonor
de conocer a ser humano tan ruin.
Y yo que no quise apostarle a tu maldad,
rehusándome a respirar el incienso fétido dentro de ti,
aún te salvaba un poco de mi incredulidad,
de no ser por eso me hubiera quedado al menos con el botín.
Pero este par de lágrimas que estallan ahora frente a mis zapatos,
aquí, mirándote, mientras no puedo dejar de aplaudir,
son en realidad tus bien merecidos galardones
que llevarás a casa en tu conciencia para no dejarte dormir.
¡Pero mira qué incoherencias vuelvo a decir!
Conciencia no tienes, tú no puedes sentir.
Tú simplemente te irás sonriendo
y a mí de consuelo me queda que ante el mejor, perdí.
Última edición: