Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Apócrifo
Yo también voté
cuando la soledad asoma
y se remuerden las almas.
Visité el sagrario,
me paré en el altar,
y al pasar por el santísimo,
donde los pecados se perdonan
sin tenerse que confesar,
me acordé que siendo niño
tuve mucha soledad.
Tu piel caoba,
tu fiel bambú;
tu carambola,
tu canesú.
Solo en la trova
quedé inquietud,
cuando la copla
es tu virtud.
La rapaz vuela
alrededor de su presa,
intentando observarla
para ver cuando cesa.
Ya se me dobla
la pulcritud,
que no es mandoble
ni halo ruc,
porque es el sable,
de todo noble
en su gratitud.
A veces doy vueltas
sobre un asunto
que me tiene a las velas;
y no sé si es peor,
apagarlas o encenderlas.
Sensato es y mejor
esperar a las suelas,
zapato del enemigo traidor
para ver si el paso se quiebra.
Y ojo al dato si quebró
subjetivo andar en su hierba;
aunque sepa que el caso perdió
no se irá porque éste lo pierda.
Ya no hay tiempo de perdón,
me mentiste con la cierta
mala fe de tu ocasión;
oración que manchaste de Tierra,
enterrando mi sermón
caminante que va a Compostela;
peregrino del zurrón,
del agua manantial de la estrella;
campo santo cinturón
del apóstol que nunca nos llega.
cuando la soledad asoma
y se remuerden las almas.
Visité el sagrario,
me paré en el altar,
y al pasar por el santísimo,
donde los pecados se perdonan
sin tenerse que confesar,
me acordé que siendo niño
tuve mucha soledad.
Tu piel caoba,
tu fiel bambú;
tu carambola,
tu canesú.
Solo en la trova
quedé inquietud,
cuando la copla
es tu virtud.
La rapaz vuela
alrededor de su presa,
intentando observarla
para ver cuando cesa.
Ya se me dobla
la pulcritud,
que no es mandoble
ni halo ruc,
porque es el sable,
de todo noble
en su gratitud.
A veces doy vueltas
sobre un asunto
que me tiene a las velas;
y no sé si es peor,
apagarlas o encenderlas.
Sensato es y mejor
esperar a las suelas,
zapato del enemigo traidor
para ver si el paso se quiebra.
Y ojo al dato si quebró
subjetivo andar en su hierba;
aunque sepa que el caso perdió
no se irá porque éste lo pierda.
Ya no hay tiempo de perdón,
me mentiste con la cierta
mala fe de tu ocasión;
oración que manchaste de Tierra,
enterrando mi sermón
caminante que va a Compostela;
peregrino del zurrón,
del agua manantial de la estrella;
campo santo cinturón
del apóstol que nunca nos llega.