mimaldinocora
Poeta recién llegado
La amapola ventisca,
que inunda la lejanía de tus recuerdos fértiles.
Tu rostro huido...
La mísera de mis manos,
que se abarcan,
mutilando el tiempo vivo.
Guardo el otoño de mis labios,
en el follaje,
de cada madrugada,
que humedece y golpea mi pecho.
Confesión de ojos,
mi trino .
Y mi desenfrenado,
lamento sin voz,
que te toca dormido,
el apogeo adonio.
que inunda la lejanía de tus recuerdos fértiles.
Tu rostro huido...
La mísera de mis manos,
que se abarcan,
mutilando el tiempo vivo.
Guardo el otoño de mis labios,
en el follaje,
de cada madrugada,
que humedece y golpea mi pecho.
Confesión de ojos,
mi trino .
Y mi desenfrenado,
lamento sin voz,
que te toca dormido,
el apogeo adonio.