Hola. Hoy comparto un pequeño ejercicio poético. A partir del relato mitológico de Apolo y Dafne he compuesto dos sonetos centrados en los deseos del dios enamorado y el imposible encuentro con su amada. En el primer soneto he reducido la imagen y la metáfora al mínimo, centrándome sobre todo en la dimensión arquitectónica de la sintaxis. En el segundo, por el contrario, la sintaxis es mucho más sencilla (casi trivial o prosaica), pero hay una gran profusión de imágenes. Lo que pretendo es saber vuestra respuesta (y vuestros comentarios) a esta pregunta:
¿Cuál de los dos os parece más "poético"?
(Y no es una pregunta-trampa, sino una sincera propuesta de diálogo). Saludos y gracias.
Apolo y Dafne (arquitectura)
Hábil apunta Amor doble saeta
para enfrentar contrarios corazones:
la rubia a un dios consume en sus pasiones,
la cana heló de su pasión la meta.
Corre veloz con ímpetu de atleta,
ansia viril de tiernas seducciones,
quien es a una extremo de ambiciones,
novicio cazador, diestro poeta
por escalados valles y espesura
a su galope hendida y humillados
escarpes de su afán: fruta prohibida
en foliación de densa desventura,
inerte tronco y vuelos enraizados,
cuanto más alcanzada, más perdida.
Apolo y Dafne (metáfora)
Apolo, el de venablos impelido,
puñal de sol y luna sagitada,
oriente afán, crisálida nevada,
surca fiebres de amor, cielo encendido.
Hierve en el mar un témpano prohibido,
vértigo de intestina marejada,
y un huracán de verso y de mirada
truena en su norte ráfagas herido.
Declina mientras tanto a toda vela
la foliación vetada en vocativo
su transfiguración de semifusa.
Y un derretido llanto de acuarela
la ninfa abraza del laurel cautivo
cuanto más dibujado, más difusa.
¿Cuál de los dos os parece más "poético"?
(Y no es una pregunta-trampa, sino una sincera propuesta de diálogo). Saludos y gracias.
Apolo y Dafne (arquitectura)
Hábil apunta Amor doble saeta
para enfrentar contrarios corazones:
la rubia a un dios consume en sus pasiones,
la cana heló de su pasión la meta.
Corre veloz con ímpetu de atleta,
ansia viril de tiernas seducciones,
quien es a una extremo de ambiciones,
novicio cazador, diestro poeta
por escalados valles y espesura
a su galope hendida y humillados
escarpes de su afán: fruta prohibida
en foliación de densa desventura,
inerte tronco y vuelos enraizados,
cuanto más alcanzada, más perdida.
Apolo y Dafne (metáfora)
Apolo, el de venablos impelido,
puñal de sol y luna sagitada,
oriente afán, crisálida nevada,
surca fiebres de amor, cielo encendido.
Hierve en el mar un témpano prohibido,
vértigo de intestina marejada,
y un huracán de verso y de mirada
truena en su norte ráfagas herido.
Declina mientras tanto a toda vela
la foliación vetada en vocativo
su transfiguración de semifusa.
Y un derretido llanto de acuarela
la ninfa abraza del laurel cautivo
cuanto más dibujado, más difusa.
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