Mi reina preciosa,
Este amanecer te veías tan hermosa que me perdí ciegamente en tu belleza.
Para ti es silenciosa, aunque no lo quieras concebir es tu natulareza.
Recorrí lentamente tu labios que son como cerezas,
tan dulce y natural que los amare siempre, es una promesa.
Una belleza tan profunda como el onceano,
tan profunda que me sumergí en ella con la firme intensión de ahogarme, ya que siempre voy a amarte.
Dormías plácidamente sin el compromiso que demanda la vida moderna, te veías tan angelical,
Que opacabas los problemas de esta vida terrenal.
Me dediqué a contemplarte por un minuto que pareció una hora,
quede anonadado al ver la gracia que en ti alfora.
Gracias por estar ahí siempre, gracias por ser tu, gracias por ser mi esposa te amo demasiado
Este amanecer te veías tan hermosa que me perdí ciegamente en tu belleza.
Para ti es silenciosa, aunque no lo quieras concebir es tu natulareza.
Recorrí lentamente tu labios que son como cerezas,
tan dulce y natural que los amare siempre, es una promesa.
Una belleza tan profunda como el onceano,
tan profunda que me sumergí en ella con la firme intensión de ahogarme, ya que siempre voy a amarte.
Dormías plácidamente sin el compromiso que demanda la vida moderna, te veías tan angelical,
Que opacabas los problemas de esta vida terrenal.
Me dediqué a contemplarte por un minuto que pareció una hora,
quede anonadado al ver la gracia que en ti alfora.
Gracias por estar ahí siempre, gracias por ser tu, gracias por ser mi esposa te amo demasiado