laura solar salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apoyada en los espejos de mi alma,
a través de sus reflejos logro ver.
fríos paisajes donde deambulan mis esperanzas,
acompañadas de tristezas, sin saber que hacer.
Apoyada en los cristales de mi mirada,
en silencio miro hacia la inmensidad.
el viento me dice muy quedo; No lo has dejado de amar
desvaneciéndose en al aire todo intento de olvidar.
Apoyada en la humedad de mi llanto,
intento ahogar en él, tu cruel descuido,
este muere en el ocaso, renaciendo con la alborada,
sus luces iluminan a diario,mis lágrimas no lloradas.
Apoyada en la aridez de mis labios,
que otrora fueran dulce caudal.
donde calmabas la sed que por ellos sentías,
y hoy, son río... que no llega al mar.
Apoyada en el silencio de mi boca,
intento darle darle vida a mis vocablos,
estos murieron al escuchar tu adíos
clavando certera puñalada, en mi pobre corazón.
Apoyada en el temblor de mis manos,
que buscan con ansias tu piel acariciar.
extravíandose en su suave y gélida superficie,
todas la lisonjas que solo ellas, saben brindar.
Apoyada en mi agónico corazón,
me afano en darle vida, no deseo verlo morir.
su pulsaciones son débiles ¡solo quiere olvidar!
ese bello sentimiento que tú, le lograste inspirar.
Apoyada en el árbol de mis recuerdos,
bajo su sombra busco buen arrimo.
para borrar las huellas de tus besos,
que me embriagan y seducen como el vino.
Apoyada en mi extenuada mente,
me muestro renuente a tu ingratitud.
vagando mi juicio por caminos de locura,
asfaltados de nostalgias, que tu adíos le brindó.
a través de sus reflejos logro ver.
fríos paisajes donde deambulan mis esperanzas,
acompañadas de tristezas, sin saber que hacer.
Apoyada en los cristales de mi mirada,
en silencio miro hacia la inmensidad.
el viento me dice muy quedo; No lo has dejado de amar
desvaneciéndose en al aire todo intento de olvidar.
Apoyada en la humedad de mi llanto,
intento ahogar en él, tu cruel descuido,
este muere en el ocaso, renaciendo con la alborada,
sus luces iluminan a diario,mis lágrimas no lloradas.
Apoyada en la aridez de mis labios,
que otrora fueran dulce caudal.
donde calmabas la sed que por ellos sentías,
y hoy, son río... que no llega al mar.
Apoyada en el silencio de mi boca,
intento darle darle vida a mis vocablos,
estos murieron al escuchar tu adíos
clavando certera puñalada, en mi pobre corazón.
Apoyada en el temblor de mis manos,
que buscan con ansias tu piel acariciar.
extravíandose en su suave y gélida superficie,
todas la lisonjas que solo ellas, saben brindar.
Apoyada en mi agónico corazón,
me afano en darle vida, no deseo verlo morir.
su pulsaciones son débiles ¡solo quiere olvidar!
ese bello sentimiento que tú, le lograste inspirar.
Apoyada en el árbol de mis recuerdos,
bajo su sombra busco buen arrimo.
para borrar las huellas de tus besos,
que me embriagan y seducen como el vino.
Apoyada en mi extenuada mente,
me muestro renuente a tu ingratitud.
vagando mi juicio por caminos de locura,
asfaltados de nostalgias, que tu adíos le brindó.