kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alguna vez yo me reía
de la gente al resbalar,
mirando como se caía
sin poderlo remediar.
Que enorme torpeza es,
de las desgracias ajenas,
hacer causa de placer
sin aliviarles sus penas.
Cuando menos lo esperaba,
mis huesos dieron al suelo,
con solaz de quien miraba.
Fue tan gran la indignación,
que sólo obtuve consuelo,
al aprender la lección.
de la gente al resbalar,
mirando como se caía
sin poderlo remediar.
Que enorme torpeza es,
de las desgracias ajenas,
hacer causa de placer
sin aliviarles sus penas.
Cuando menos lo esperaba,
mis huesos dieron al suelo,
con solaz de quien miraba.
Fue tan gran la indignación,
que sólo obtuve consuelo,
al aprender la lección.